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Ciencia Médica

Introducción a la parasitología

 

Seguramente las asociaciones biológicas entre los seres vivos se iniciaron con la aparición de la vida misma sobre el planeta Tierra al competir éstos por el espacio y ponerse en contacto íntimo. Algunos autores señalan asociaciones parasitarias encontradas en restos fósiles de foraminíferos (protozoos con concha calcárea) y algas marinas con más de 530,000,000 de años de antigüedad.
En la actualidad se sabe que hay más clases de organismo parásitos que no parásitos, ya que esta modalidad de asociación entre los seres vivos es una de las más exitosas.
El hombre es huésped de cientos de especies de parásitos, sin contar a los virus, bacterias y hongos que en general las especies de éstos son también parásitos en su mayoría. Es difícil no encontrar ejemplares de parásitos cuando se examinan cuidadosamente animales silvestres, domésticos, o al mismo hombre
La parasitología se inicia con el hallazgo de los parásitos por el
hombre, hecho que tiene su origen en los tiempos más remotos y que se pierde en la bruma del pasado histórico de la humanidad, pero los descubrimientos a este respecto por los antiguos chinos, griegos, egipcios, persas, etc., han quedado consignados de tal manera que el estudiante actuales capaz de reconocerlos por el análisis de los manuscritos que dejaron para la posteridad, los adelantos que sobre los parásitos y enfermedades parasitarias se realizaron hace muchísimos años.
Los médicos chinos en la antigüedad, podían distinguir los cuadros clínicos del
paludismo por el tipo de fiebre que observaron en: terciana, cuartana, estibotoñal y relacionarlas con el paludismo como lo hicieron griegos y romanos siglos más tarde. Entre los egipcios (papiro de Ebers, 1550 a J.C) se describe probablemente al gusano Taenia saginata y se prescribe tratamiento para eliminarlo. Moisés entre los israelitas y después de haber recibido instrucción médica con los sacerdotes, dictó leyes sanitarias para proteger a su pueblo de plagas de insectos y de la carne de animales infectados con "piedras" (Cysticercus cellulosae, metacéstodo forma larvaria de Tenia solium).
Pero quizá el nacimiento real de la parasitología se inicia en la época de Leeuwenhoeck con el invento del
microscopio.

Las enfermedades parasitarias y su importancia socioeconomicas
Se sabe que las enfermedades parasitarias han producido a través de los tiempos más muertes y daño económico a la humanidad que todas las
guerras juntas. Generalmente en los países con poco desarrollo socioeconómico es en donde las enfermedades parasitarias y la parasitosis se presentan con mayor frecuencia, viéndose favorecido esto por las condiciones climáticas cálidas o templadas y por la falta de cultura médica en el pueblo, ya que en los países desarrollados social, médica y económicamente, las enfermedades parasitarias han sido erradicadas o tienen muy poca significación.
Es importante señalar que alguna parasitosis transmitida por el
suelo y por fecalismo (ascariosis, uncinariosis, tricocefalosis, amibiosis, giardiosis, etc.) no solo se presenta en climas cálidos sino inclusive en zonas templadas y aún en frías.
El impacto global de las enfermedades parasitarias en el mundo es muy importante ya que inciden de manera brutal sobre la
salud, la esperanza de vida al nacimiento, y la productividad de millones de personas.
La prevalencia de la parasitosis está estrechamente vinculada a diferenciales climáticas, fenómenos demográficos y al desarrollo socioeconómico de las diferentes zonas del planeta. No es de extrañar que los protozoos y los helmintos patógenos sean parte de la vida cotidiana en los trópicos, sin ser privativos de ellos.
Debe considerarse que el 75% de la
población mundial se encuentra establecida en países en desarrollo y que el 50% de la misma está constituida por personas menores de 15 años de edad, rango en que se presenta la mayor mortalidad por enfermedades infecciosas incluyendo las de etiología parasitaria. Ante la magnitud del problema, algunas instituciones y fundaciones en el mundo han destinado parte de sus recursos económicos y tecnológicos para el estudio de la parasitosis.
La República Mexicana, debido a su diversidad geográfica y al desigual
desarrollo económico, presenta frecuencias variables de enfermedades parasitarias en las diferentes regiones.
Entre las principales causas de mortalidad en país, se observa que las defunciones por enfermedades infecciosas y parasitarias asociadas a naciones subdesarrolladas ocupan el 4to lugar. La mortalidad por enfermedades parasitarias es un problema común a los diferentes
grupos etéreos, pero su magnitud destaca en la niñez, evaluándose en términos de muerte prematura y que repercute en Años de Vida Potencial Perdidos (AVPP) que es un valioso indicador para países en desarrollo pues otorga mayor importancia a las causas de defunción que inciden a edades tempranas.
Es importante señalar que las medidas iniciadas en 1991 para
control del cólera se han visto recompensadas por una reducción significativa de enfermedades diarreicas bacterianas y parasitarias.
Dentro de la parasitosis en que juegan un
papel los transmisores biológicos, el paludismo, sin duda, la más importante y sigue requiriendo de medidas preventivas y de vigilancia epidemiológica.

Si las parasitosis se evalúan en términos económicos, se refleja la verdadera importancia que tienen para un país determinado. En general, los conceptos que se toman en consideración para efectuar dichas valoraciones son, entre otros: los gastos causados por atención médica, hospitalización, ausentismo en el trabajo, medicinas, pérdida de salario, defunción, etc., lo que expresado en dinero da una idea aproximada del problema.
Se podrían seguir mencionando ejemplos que señalen el impacto socioeconómico de las parasitosis, pero todos ellos nos llevarían a comprobar el elevado
costo que tienen que pagar los países subdesarrollados por mantener a la multitud de especies de parásitos que generalmente existen en sus habitantes.
Es importante señalar que las costumbres de los pueblos hacen que aumenten o disminuyan algunas parasitosis, como por ejemplo la costumbre de no ingerir carne de cerdo parasitada por larvas de T. Solium que practican algunos pueblos del mundo como el israelita, hace que disminuyan o desaparezcan la teniasis, por el contrario la matanza clandestina de cerdos y la ingestión de carne con "zahuate", "granillo" o "tomatillo" (carne de cerdo cisticercosa) que con estos nombres la piden
algunas personas del pueblo de México, por ser más barata y según dicen más sabrosa, incrementa las posibilidades de teniosis, y si además, se practica el fecalismo al aire libre, aumentan las posibilidades de adquirir cisticercosis
Es notorio que la simple práctica del lavado de manos antes de comer, así como lavado de frutas y verduras disminuyen considerablemente las parasitosis intestinales.

alteraciones de distinta naturaleza, con frecuencia infecciosa secundarias
Algunas larvas de parásitos cuyo huésped definitivo es el hombre, están adaptadas a las condiciones de la piel humana causando únicamente pequeña reacción durante la penetración, ya que la atraviesan rápidamente hasta llegar a los vasos de los tejidos profundos, en cambio algunas larvas de parásitos no humanos, pueden penetrar la piel humana, pero son incapaces de desarrollarse en este huésped no habitual, por lo que mueren rápidamente, es el caso de las cercarias de Schistosoma sp. no humanas que penetran el estrato córneo de la piel, pero cuando alcanzan la capa germinativa
se detienen y mueren originando una reacción inflamatoria aguda, con infiltración de células plasmáticas, conocida como dermatitis de los nadadores, la residencia en la piel es por lo tanto temporal y de corta duración.
La penetración de las larvas tiene lugar principalmente cuando el agua se está evaporando de la superficie cutánea y es acompañada de sensación de ardor, posteriormente se presenta prurito de gran intensidad seguido de máculas y pápulas en el sitio de penetración, en infección repetida se desarrolla hipersensibilidad y aumenta la severidad de los síntomas con frecuentes infecciones secundarias.
Al exponerse la piel del hombre
a la tierra o arena sombreada donde han defecado perros o gatos infectados con estos parásitos, las larvas filariformes que se encuentran en la superficie del suelo invaden la piel produciendo trayectos serpiginosos (dermatitis verminosa reptante)
El conocimiento de la dinámica de transmisión y de la naturaleza de los factores biológicos, físicos o socioeconómicos que actúan en cada parasitosis son fundamentales para instituir medidas de control, prevención o erradicación de dichos
problemas.

4. Zoonosis Parasitarias

El término zoonosis fue introducido por Virchow a la terminología médica para designar a las enfermedades de los animales cuyos agentes etiológicos pueden ser transmitidos al hombre.
Un grupo de expertos reunidos en 1959 por la OMS definió la zoonosis como infecciones y enfermedades, cuyo agentes etiológicos son naturalmente transmitidos entre los animales vertebrados y el hombre.

Clasificacion De Las Zoonosis
Existen varias clasificaciones propuestas por diver
sos autores, cuyos principales objetivos» han sido los de señalar el sentido en que ocurre la transmisión y cuál de los huéspedes constituye el principal reservorio.
Graham en 1958, c
lasificó a las zoonosis en: Euzoonosis parazoonosis. Las euzoonosis «son aquellas zoonosis cuyos agentes etiológicos son transmitidos entre los animales y eI hombre, en las cuales, este último ocupa una parte esencial en el ciclo biológico del agente etiológico; ejemplo: T. solium y T. saginata.
Las
parazoonosis son aquéllas en las cuales «eI hombre sólo se ve involucrado accidentalmente, ejemplo: toxocariosis.
Nelson. en 1960, propuso una nueva clasif
icación basada en la dirección en que ocurre la transmisión y dividió a las zoonosis en: antropozoonosis, Zooantroponosis, anfixenosis y euzoonosis."
La
s antropozoonosis, abarcan las enfermedades o infecciones del hombre, naturalmente adquiridas de otros vertebrados, donde» el principal reservorio del parásito es el animal y el hombre sólo participa como huésped accidental; ejemplo: rabia, peste, hidatidosis, triquinosis, etc.
Zooantroponosis son aquéllas cuyos agentes
etiológicos son naturalmente adquiridos del hombre, donde éste es el reservorio y los vertebrados sólo huéspedes accidentales; ejemplo: amibiasis en perros, tuberculosis de origen humano en aves o en bovinos.
Las
anfixenosis, incluye las enfermedades o infecciones cuyos agentes etiológicos son transmitidos naturalmente entre el hombre y los animales vertebrados, en donde el parásito es mantenido indistintamente por el hombre o por los animales, ejemplo: tripanosomiosis.
Las euzoonosis incluyen a las enfermedades en las que existen asociaciones obligadas entre hombre y animales en donde aquél actúa como huésped definitivo y los animales como intermediarios del mismo parásito, tal como lo hab
ía descrito Graham, en 1958.
Schwabe, en 1964, propuso una clasificación más completa basándose en el ciclo biológico del agente
etiológico y que por su utilidad didáctica es la más aceptada en la actualidad:
Zoonosis directa. Son las enfermedades e infecciones cuyos agentes etiológicos son transmitidos de un huésped vertebrado infectado a otro vertebrado susceptible, por contacto o
transmisión mecánica. En estas zoonosis, el parásito no sufre o sólo sufre una pequeña alteración y no se modifica durante su transmisión; ejemplo: rabia, otras virosis, bacteriosis, micosis superficiales y enterobiosis.
Ciclozoonosis. En éstas existe necesidad de más de un huésped ver
tebrado pero no de un invertebrado, para completar el ciclo biológico del parásito. La mayoría de estas zoonosis son causadas por céstodos.
Las metazoonosis, son las zoonosis en las que el agente etiológico es transmitido por artrópodos. En las metazoonosis siempre existe un período de incubación extrínseca en el invertebrado precediendo a la transmisión del huésped vertebrado; ejemplo: enfermedad de Chagas, malaria, etc.